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Edward Vick se ha propuesto llevar la literatura búlgara a un público más amplio
POR REGINE SEIPEL

Offenbach, Alemania. Todo empezó como una idea de marketing: Edward Vick quería promocionar la agencia de traducción que había abierto en Sofía en 2001. Desde entonces, se ha convertido en una especie de cruzada. "Me gustaría fomentar la literatura búlgara", afirma este empresario afincado en la ciudad alemana de Offenbach. Con este objetivo ha creado una fundación que en 2006 concedió el tercer Premio Vick a un autor búlgaro. Según Vick, el premio dotado de 5.000 euros ya se ha consolidado en Bulgaria. El proceso de selección y la ceremonia de premios, que atrae a artistas y representantes políticos por igual, han contribuido a la popularidad del floreciente movimiento literario del país. Ahora, a Vick le gustaría atraer la atención del mundo angloparlante a las obras de los escritores búlgaros. Este es el motivo por el que el premio también incluye la traducción de la novela al inglés.

Pero ninguno de los tres galardonados ha encontrado hasta ahora una editorial extranjera. "Y aún así, hay movimiento en la escena literaria", apunta con entusiasmo Vick. A la ceremonia de entrega de premios celebrada en noviembre y sobre la que informaron en directo los telediarios de la tarde, acudieron más de 1.000 invitados. Ahora que los seis autores finalistas han recibido la atención de los medios, sus cifras de publicación van en aumento, si bien siguen siendo demasiado bajas. "Tiradas de entre 500 y 1.000 ejemplares se consideran casi superventas”, señala Vick. Esto se debe tanto a la limitada oferta de libros disponibles como a la baja demanda. "Los búlgaros leen aún menos", agrega Vick. Con un libro, un escritor gana el equivalente a 100 euros. "La situación es catastrófica", afirma. El resultado es que los escritores con ambiciones se desmoralizan. "Y, puesto que no es posible vivir de la literatura, el talento latente no se manifiesta."

Vick quiere contribuir a desarrollar un panorama literario vibrante. Así, el ganador de este año, Boyan Biolchev, también Rector de la Universidad de Sofía, ha donado el importe del premio a los autores jóvenes con la intención de "dar un impulso". A Vick, de 48 años y residente en Offenbach desde 1991, ciertamente no le falta espíritu emprendedor tal y como atestigua su carrera:

Nacido en Canadá y educado en Inglaterra, estudió literatura, teatro y magisterio en Cambridge y se dedicó a organizar visitas turísticas en calidad de guía antes de convertirse en un ejecutivo de la industria turística. Cuando el negocio del turismo entró en declive a principios de los años 90, Vick decidió utilizar sus conocimientos de idiomas para fundar su propia empresa. El negocio ha pasado de consistir en un despacho en el propio domicilio a transformarse en una compañía de 43 empleados con una facturación de 3 millions euros anuales y ocho oficinas en cinco países. La sede de la empresa está en Offenbach, más concretamente en la Luisenstrasse. Una ciudad en la que a Vick, que habla inglés, alemán, francés e italiano, le gusta vivir. A pesar de considerarse afortunado por la corta distancia existente entre su casa y la oficina, Vick es un gran viajero. Por ejemplo, viaja ocho veces al año a Sofía, aunque no participa en la selección de los candidatos al Premio Vick. El comité del premio, que agrupa a representantes de círculos académicos, empresariales, culturales y periodísticos, selecciona cada año un nuevo jurado eliminando la posibilidad de que se formen redes de contactos. En abril, este jurado revisa las novelas búlgaras publicadas durante el año anterior, unas 70 obras, y elabora una lista de finalistas.

Según el Presidente de la Fundación, el Premio Vick se ha convertido en el más importante de los aproximadamente diez premios literarios existentes en Bulgaria. En un país que tiene que hacer frente a elevados índices de corrupción en todos los ámbitos, el hecho de que un extranjero organice el premio le confiere un gran prestigio. Pero Vick no es un hombre que exagere su propia importancia. "Tengo una directora apasionada por la literatura y una buena agencia de relaciones públicas,” declara. "Yo soy simplemente el catalizador."


Frankfurter Rundschau (www.fr-online.de)